jueves, 17 de marzo de 2011


Algo ha cambiado dentro de mí, ¿Sabes?
Y... no podría volver, no podría. No lo aguantaría.



Vidas frágiles con necesidad de huir y aprender a sentir.
(tal vez nunca sea tarde)


Tal vez en la vida de toda mujer haya una situación parecida a la de este film francés.
El amor llega por partida doble en el mismo momento de una vida ánonima: por una parte está aquel personaje tierno y encantador que haría cualquier cosa para contentarte, incluso morir en vida y, por lo contrario, también aparece el tipico hombretón que da una de cal y otra de arena y con quien resultas enloquecer estúpidamente (lógicamente con éste último nunca sale bien).


- ¿Sabes lo que te pasa? no tienes valor, tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo misma y decir está bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad.
Tu te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula.
Bueno nena, ya estás en una jaula, tu misma la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma.


- Somos un par de seres que no se pertenecen.
- Un par de infelices sin nombre, porque soy como este gato, no pertenecemos a nadie.
Nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.


La llovizna mojó mi corazón.
Ya no tendrás que esperar.