¿Y que podemos decir de aquel motor-psico?
Ese mercado de todo amor.
Nos pueden gustar esos que vienen a consolarnos o también, podemos encontrar a ese alguien que nos hace rasgar la alfombra por su amor, esos que no pueden ofrecer mas que un par de promesas, que nunca pudieron ser muy fieles, pero que, igualmente nos hacen sentir que nuestro mundo termina en ellos. Hay que aceptar también:
¡Que miedo da ese maldito amor!