miércoles, 3 de noviembre de 2010

Luz.


Niña, cuando yo muera no llores sobre mi tumba;
Toca sones alegres, mi vida, cántame La Sandunga.
Toca el Bejuco de Oro, la flor de todos los sones;
Canta La Martiniana, mi vida, que alegra los corazones.
No me llores, no, no me llores no; porque si lloras yo peno.
En cambio si tú me cantas, mi vida, yo siempre vivo, yo nunca muero.
Si quieres que no te olvide, si quieres que te recuerde.
Toca sones alegres, mi vida, música que no muere.
No me llores, no, no me llores no; porque si lloras yo peno.
¡en cambio
si tú me cantas
mi vida
yo siempre vivo
yo nunca muero !

Dignificada.

Soy una mujer que llora. 
Soy una mujer que habla.
Soy una mujer que da la vida.
Soy una mujer que golpea.
Soy una mujer espiritu.
Soy una mujer que grita.
En esta vida santa que nadie perdona nada.
Te seguí los pasos niña hasta llegar a la montaña.
Y seguí la ruta de Dios, que las ánimas acompañan
Ay morena, morenita mía, No te olvidaré.
Virgen Hermosa, ruega por ella. Virgen cariñosa, ruega por ella. Virgen misericordiosa, ruega por ella.

El rey de todos.

Si porque te quiero quieres llorona que yo, la muerte reciba que se haga tu voluntad.
¡ Ay llorona !
Llorona, de ayer y hoy ayer maravilla fui, llorona y ahora ni sombra soy.
¡ Ay de mi, llorona !
Llorona de azul celeste y aunque la vida me cueste, llorona no dejaré de quererte.