Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa. A cambio de sus besos y su prisa. Con ella descubrí que hay amores eternos. Que duran lo que dura un corto invierno.
Pero no pidas que me pase la vida pagándote fianzas.
Ya no te tengo miedo. Nena, pero no puedo seguirte en tu viaje. ¡Cúantas veces hubiera dado la vida entera! Porque tú me pidieras llevarte el equipaje.
Ahora es demasiado tarde, princesa. Búscate otro perro que te ladre. Maldito sea el gurú. (que levantó entre tú y yo un silencio oscuro)
Lo bueno de los años es que curan heridas. (lo malo de los besos es que crean adicción)