jueves, 17 de marzo de 2011


Tal vez en la vida de toda mujer haya una situación parecida a la de este film francés.
El amor llega por partida doble en el mismo momento de una vida ánonima: por una parte está aquel personaje tierno y encantador que haría cualquier cosa para contentarte, incluso morir en vida y, por lo contrario, también aparece el tipico hombretón que da una de cal y otra de arena y con quien resultas enloquecer estúpidamente (lógicamente con éste último nunca sale bien).