No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad me muerda los pies.
No me emborracharé bajo los puentes.
No cometeré faltas de estilo.
Acepto este destino de camisas planchadas.
Llego a tiempo a los cines, cedo mi asiento a las señoras.
El largo desarreglo de los sentidos me va mal.
Opto por el dentífrico y las toallas.
Me vacuno.
Mira qué pobre amante.